El asma es la enfermedad crónica grave más común de la infancia. Casi una tercera parte de todas las personas con asma en Estados Unidos son niños menores de 18 años, de acuerdo con la Asociación Americana del Pulmón (American Lung Association). Esta cifra se traduce en más de 4,8 millones de niños. De hecho, en las últimas dos décadas, ha incrementado espectacularmente el asma entre los niños – alrededor del 86,8 por ciento desde 1982. El asma en los niños es la causa de casi tres millones de visitas al médico y 200,000 hospitalizaciones cada año.
Los niños con asma suelen toser, jadear y experimentar presión en el pecho y falta de aliento. Muchos padres no saben que aunque el niño no tenga una respiración jadeante, puede tener asma: el único síntoma puede ser una tos frecuente y molesta, sobre todo por la noche o cuando hace ejercicios. Los niños con enfermedad reactiva de las vías respiratorias, bronquitis recurrente o bronquitis probablemente tienen asma. Desafortunadamente, muchas veces el asma no se diagnostica correctamente y no se trata adecuadamente.
Para hacer un diagnóstico de asma, el médico del niño querrá saber si…
- El niño tose, tiene la respiración sibilante, tiene el pecho apretado o le falta el aliento
- Los catarros le afectan el pecho y le duran mucho más que a sus hermanos
- El niño tose o tiene la respiración sibilante cuando hace ejercicios, juega y se ríe, o cuando tiene rabietas
- Hay antecedentes familiares de asma o alergias
- Qué desencadena los síntomas en el niño: catarros, alérgenos (como la mascota de la familia), o el ejercicio
- Con qué frecuencia se presentan los síntomas y con qué gravedad
- El niño está faltando a la escuela
- La tos o la respiración sibilante no dejan al niño ni a ustedes dormir por la noche
Si su niño tiene la edad requerida (generalmente mayor de 5 o 6 años), puede hacerse una Prueba de Función Pulmonar. Los resultados le indicarán al médico cómo funcionan realmente los pulmones del niño. Esta prueba no sólo ayuda al diagnóstico sino que también le permitirá al médico seguir la respuesta al medicamento.
En los niños, los síntomas de asma pueden interferir con muchas actividades escolares y extracurriculares. Los padres pueden notar que su hijo tiene menos energía que sus compañeros al jugar, o pueden advertir que el niño trata de limitar o evitar las actividades físicas para no toser o jadear. Con frecuencia, los niños no pueden identificar señales más sutiles del asma, como el pecho apretado. A veces se quejan de que el pecho les duele o de que les falta la respiración. A menudo, la tos recurrente o constante puede ser el único síntoma observable.
Los dos factores desencadenantes más comunes del asma infantil son los catarros y los alérgenos (sustancias que causan alergias). Es importante que los padres sepan que la mayoría de los niños con asma son alérgicos y que se les debe hacer una evaluación de alergias como parte de su cuidado médico. Entre los alérgenos comunes están los acáridos del polvo, la caspa animal, las cucarachas, el polen y el moho. No se puede hacer mucho contra las enfermedades virales, pero hay formas de limitar el contacto con los alérgenos en la casa si uno sabe las cosas que debe evitar.
Actualmente no hay cura para el asma. Sin embargo, en la mayoría de los niños, el asma se puede controlar con un manejo y un tratamiento apropiados. Aunque el asma es una enfermedad crónica, no debe ser una enfermedad progresivamente enervante: un niño con asma puede tener una función pulmonar normal o casi normal con un control y medicamentos apropiados.
Un estudio halla que en algunos casos las mascarillas mal ajustadas no dejan pasar casi nada de medicación.
Un nuevo estudio halla que las mascarillas faciales que usan algunos niños pequeños con asma para inhalar sus medicinas simplemente no hacen su trabajo, y que esto se debe con frecuencia a su rigidez o a que no encajan bien.
Según el Dr. Jonathan Field, director de la Clínica de Alergia e Inmunología y del Asma de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York y el Hospital Bellevue de la ciudad de Nueva York “los autores consideraron que la medicación era incompleta con las mascarillas faciales. Existía la preocupación de que los niños no estuvieran bien tratados”. Field no formó parte del estudio.
Fuente: Asmainfantil.com, American Academy of Allergy Asthma & Immunology y Todoasma.com